Cómo nació Legajo
Legajo comenzó con una observación sencilla: muchas familias bogotanas tienen papeles que no saben nombrar, objetos sin historia escrita y una carpeta que va pasando de mano en mano sin que nadie la abra del todo. Cuando por fin alguien la abre, suele ser en el momento más complicado.
El taller nació en 2019 para hacer una sola cosa bien: poner por escrito lo que una casa tiene. Fotografías ordenadas, fichas claras, índices que cualquier miembro de la familia pueda consultar sin necesitar a quien hizo el trabajo. El primer cliente fue una familia de Chapinero con tres generaciones de papeles mezclados en dos cajas de cartón. Hoy el archivo de esa familia ocupa tres carpetas con espinas y un disco duro etiquetado.
Desde entonces hemos acompañado a familias en diferentes momentos: después de un fallecimiento, antes de una mudanza, cuando un hijo mayor quiere entender lo que sus padres dejaron o cuando simplemente llegó el momento de que alguien lo haga. Cada vez, el trabajo es el mismo: describir, fotografiar, ordenar y entregar.
Lo que no hacemos también es parte de quiénes somos. Legajo no da opinión sobre ninguna materia regulada. Cuando en el inventario aparece un documento que claramente requiere un profesional habilitado —un abogado, un notario, un contador—, lo separamos, lo nombramos y remitimos. Eso no es nuestra mesa.
+120
familias atendidas
+18.000
ítems registrados
6 años
de trabajo en Bogotá
Quiénes hacemos el trabajo
María Camila Ortiz
Directora de archivo
Archivista con formación en documentación patrimonial. Diseñó la metodología de inventario de Legajo y dirige los programas de archivo familiar.
Julián Restrepo
Fotógrafo e inventarista
Responsable de la documentación fotográfica de objetos y espacios. Registra cada ítem con criterio de conservación y claridad descriptiva.
Laura Vargas
Instructora del curso público
Diseña y dicta el curso de información sobre trámites públicos. Trabaja exclusivamente con fuentes oficiales y remite cada consulta individual al profesional correspondiente.
Cómo trabajamos
Reserva documental
Ningún documento del cliente se comparte, copia o conserva fuera del entregable acordado. La familia decide qué se incluye.
Revisión de entregables
Cada inventario y cada archivo pasan por una revisión interna antes de entregarse. La familia tiene cinco días para señalar correcciones.
Fuentes verificadas
El curso de trámites cita solo páginas oficiales: Superintendencia de Notariado, Registraduría, Ministerio de Justicia y entidades equivalentes.
Privacidad en el hogar
Durante la visita domiciliaria, el equipo trabaja solo en los espacios que la familia indica. No se accede a áreas sin autorización explícita.
Límites claros
Legajo nombra con precisión lo que hace y lo que no hace. Si una solicitud está fuera del alcance del taller, se dice desde la primera conversación.
Acuerdo de servicio
Cada encargo comienza con un documento escrito que describe el alcance, los entregables y el plazo. Sin sorpresas al final.
Lo que creemos sobre el registro familiar
Una familia que sabe lo que tiene puede tomar mejores decisiones. No porque el inventario resuelva nada por sí solo, sino porque elimina la incertidumbre sobre lo más básico: qué existe, dónde está y qué se sabe de su origen.
El archivo de documentos familiares en Colombia enfrenta un obstáculo particular: muchas familias conservan papeles que nunca han leído del todo, porque leerlos parece un asunto que corresponde a alguien con formación jurídica. A veces es así. Pero antes de llegar a ese punto, hay un trabajo previo de identificación y descripción que cualquier familia puede hacer, o encargar, sin necesidad de ninguna habilitación profesional.
Ese es el espacio que ocupa Legajo. Un taller que hace el trabajo preliminar de poner nombre y lugar a lo que existe, para que cuando llegue el momento de la decisión regulada, la familia llegue con la carpeta ordenada, no con las dos cajas de cartón.
¿Le contamos cómo funciona una visita de inventario?
Sin costo y sin compromiso. Una llamada de veinte minutos suele ser suficiente.
Escribir a Legajo